Robo de pistolas táser en la M-697: detenciones y armas recuperadas tras el asalto
Un cargamento de pistolas táser destinadas a la Policía Nacional fue sustraído mientras era trasladado por carretera hacia el complejo policial de Canillas, en Madrid. El asalto se produjo en la M-697, la vía que une Colmenar Viejo con la capital y que muchos vecinos de nuestro municipio recorremos a diario por trabajo o por compromisos personales. La información ha sido difundida por el portal especializado Escudo Digital, y ha llamado la atención tanto por el lugar elegido para el golpe como por la naturaleza del material sustraído.
Según los detalles avanzados por dicho medio, detrás del robo estaría una organización criminal, aunque de momento no se ha desvelado a qué grupo se correspondería. Los autores interceptaron y asaltaron el camión en el que viajaban las defensas eléctricas mientras este circulaba por esa carretera del norte de la región madrileña.
Un traslado sin escolta que levanta críticas
Más allá del robo en sí, lo que más se ha comentado dentro del ámbito de la seguridad es la forma en la que se organizó el transporte. Numerosos miembros de distintos cuerpos policiales han criticado abiertamente que un camión cargado con este tipo de equipamiento pudiera circular sin escolta, una circunstancia que, a su juicio, habría facilitado en gran medida la labor de los delincuentes. El caso ha reabierto el debate sobre los protocolos que se siguen cuando se trasladan armas y material policial por carreteras convencionales.
La Guardia Civil asume la investigación
La investigación del asalto ha quedado en manos de la Guardia Civil, que ha conseguido detener a los presuntos responsables y recuperar las pistolas táser sustraídas. Es una buena noticia: el material ha vuelto a poder de las autoridades y el operativo ha permitido localizar a quienes estarían detrás del golpe, aunque quedan incógnitas por aclarar, como la identidad concreta de la organización señalada como autora del robo.
¿Quién puede usar un táser en España?
Estas defensas eléctricas no son un artículo cualquiera y su circulación está fuertemente acotada por la ley. Su empleo está regulado por el Reglamento de Armas, recogido en el Real Decreto 137/1993, que marca con claridad quién puede tenerlas y utilizarlas y bajo qué condiciones deben hacerlo.
Para los particulares la norma es tajante: el artículo 5.1.c prohíbe la publicidad, la compraventa, la tenencia y el uso de las defensas eléctricas. Es decir, ningún ciudadano puede adquirirlas, tenerlas ni emplearlas legalmente.
Sí está autorizado el uso policial. La normativa lo reserva a los funcionarios de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, de las Fuerzas Armadas y de los Cuerpos de Policía Local, aunque en ningún caso pueden adquirirlas de forma privada.
De hecho, la Policía Nacional y la Guardia Civil las emplean de forma cotidiana en su trabajo. También disponen de ellas las policías autonómicas, como los Mossos d'Esquadra, la Ertzaintza o la Policía Foral de Navarra, además de numerosas policías locales y municipales, entre las que se encuentran las de grandes ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia. Eso sí, su uso queda restringido al personal policial habilitado y sometido a normas muy estrictas, con protocolos detallados que deben cumplirse cada vez que resulta necesario utilizarlas.
Para quienes vivimos en Colmenar Viejo, el caso sirve para recordar que incluso las carreteras que transitamos cada día pueden ser escenario de operaciones delictivas de cierta envergadura. La detención de los implicados y la recuperación del cargamento permiten cerrar este episodio con el mejor final posible, y la investigación continúa en manos de la Guardia Civil.


