Sucesos

Pastar para proteger: Colmenar Viejo reivindica el papel del ganado frente a los incendios

El Centro Ganadero de Colmenar Viejo acogió la jornada 'Pastar para proteger' sobre ganadería extensiva, razas autóctonas y prevención de incendios.

Pastar para proteger: Colmenar Viejo reivindica el papel del ganado frente a los incendios

El Centro Ganadero de Colmenar Viejo fue el escenario elegido para una jornada que quiso mirar al campo con otros ojos. Bajo el lema «Pastar para proteger: trashumancia y ganadería extensiva frente al riesgo de incendios en la Comunidad de Madrid», el encuentro celebrado el 17 de octubre reunió a profesionales, entidades y curiosos con un objetivo común: entender por qué el pastoreo es uno de los mejores aliados frente a los fuegos forestales.

El pastoreo como herramienta frente al fuego

La idea central que quedó sobre la mesa es sencilla pero potente: cuando los rebaños pastan, el monte se limpia. El ganado criado en extensivo consume el combustible vegetal que, con el calor del verano, alimenta los incendios y ayuda a conservar paisajes abiertos y menos vulnerables a las llamas. Se trata, en la práctica, de un sistema de gestión del territorio que funciona desde hace siglos y que hoy resulta más necesario que nunca.

En esta línea, la asociación ABEMA presentó la charla «Del pasto al cortafuegos: ganadería extensiva para prevenir incendios», centrada en ese trabajo silencioso que realizan animales y pastores en los montes de la región. Por su parte, RAEANI ofreció la ponencia «Más que ganado: pastores y razas autóctonas que mantienen vivo el territorio», una reivindicación del oficio del pastor y de su aportación a la conservación del medio rural.

Uno de los momentos más aplaudidos llegó de la mano de Pablo Manzano, de la Fundación Trashumancia y Naturaleza, quien analizó la relación directa entre el abandono del mundo rural y el aumento del riesgo de incendios. Su mensaje fue claro: recuperar la actividad ganadera es una de las mejores maneras de proteger nuestros ecosistemas.

Las razas autóctonas, patrimonio vivo

Otra conclusión destacada de la mañana fue que las razas autóctonas son mucho más que una fuente de alimento: sostienen la biodiversidad, cuidan los paisajes y mantienen activas económicamente muchas comarcas. Sin ganaderos y sin sus rebaños, el monte se cierra, se descuida y se vuelve mucho más inflamable.

Cada oveja, vaca o cabra que pasta en la sierra cumple, de este modo, una doble función: produce y protege. Es una labor ambiental que muchas veces pasa desapercibida y que esta jornada quiso poner en valor ante el público asistente.

Broche con sabor: «Madrid a la mesa: sabores con raza»

Porque en Colmenar Viejo sabemos que la mejor forma de defender algo es probarlo, la cita terminó con la degustación gastronómica «Madrid a la mesa: sabores con raza». El chef Borja de la Cruz preparó elaboraciones con carnes de Avileña-Negra Ibérica, Berrenda en Negro, Berrenda en Colorado, Retinta y Morucha, además de nuestro reconocido Cordero Colmenareño y productos de la Cabra del Guadarrama.

Una cata que permitió descubrir la calidad y la diversidad de estos productos y que dejó una reflexión sencilla: cuando compramos carne de razas autóctonas no solo elegimos un alimento bueno y cercano, sino que ayudamos a que esas razas sigan existiendo, a que los ganaderos puedan continuar con su labor y a que nuestros montes estén mejor cuidados.

Orgullo local y una lección de futuro

Que el Centro Ganadero de Colmenar Viejo acogiera este encuentro no es casualidad. Nuestro municipio está profundamente ligado a la ganadería y a la trashumancia, algo que se percibe en tradiciones tan nuestras como la Fiesta de La Vaquilla y en el peso del Cordero Colmenareño en la despensa local. Jornadas como esta refuerzan esa identidad y demuestran que la ganadería extensiva no es pasado, sino futuro.

Desde este blog os animamos a tenerlo en cuenta la próxima vez que hagáis la compra: apostar por los productos de razas autóctonas es una manera fácil, rica y solidaria de cuidar el territorio que nos rodea. El monte de Madrid y quienes lo trabajan cada día os lo agradecerán.