Carlos Zúñiga, con mucha fe en la Feria de Colmenar Viejo
Tras un verano de récords en El Puerto de Santa María y un buen sabor de boca en Gijón, el empresario Carlos Zúñiga ya tiene los ojos puestos en Colmenar Viejo. Y no es para menos: la feria taurina de nuestra localidad se ha convertido en uno de los momentos más esperados y exigentes de su temporada. Con una mezcla de ilusión y responsabilidad, Zúñiga reconoce que esta plaza le quita el sueño, pero también le ilusiona como pocas.
Un verano para el recuerdo
Antes de llegar a Colmenar, Zúñiga ha vivido una temporada que él mismo califica de “de locura”. En El Puerto, las cuatro tardes con Morante de la Puebla terminaron con “no hay billetes”, algo que no se veía desde hace años. A eso se sumaron buenas entradas en la novillada y en la corrida de rejones, lo que convirtió el abono en uno de los más exitosos del verano en Andalucía. “Ha sido impresionante”, reconoce, “tanto por el público como por el nivel artístico”.
Y aunque Morante no pudo estar en plenitud tras un percance días antes en Palma, su compromiso emocionó a todos. “Han sido tardes de pasión y responsabilidad más que de disfrute”, dice Zúñiga, agradecido por el esfuerzo del maestro sevillano. Incluso una de esas corridas se emitió en abierto por televisión, una iniciativa que partió del propio torero y que ayudó a reenganchar a muchos aficionados.
Gijón, otro punto fuerte
También en Gijón las cosas han ido muy bien. La combinación de Morante y Aguado generó una química especial, y Roca Rey firmó, según Zúñiga, una de sus mejores tardes del año. “Si lo mata, le piden el rabo”, comenta con entusiasmo. Todo ello respaldado por una ganadería cuidada al detalle: toros bien hechos, armónicos, con trapío y, sobre todo, con seriedad en el embite. “Busco animales que quepan en la muleta”, explica, y celebra haber podido lidiar cerca del 90% de los toros que inicialmente seleccionó.
Colmenar, el gran reto
Pero ahora toca Colmenar Viejo, una plaza que Zúñiga reconoce como especialmente exigente. “Es la que más me quita el sueño”, confiesa. No solo por el nivel del público, sino por la dificultad de compaginar figuras con toros de gran calidad. Aún así, llega con una fe tremenda: “Tengo muchísima fe en que las corridas embistan. Están muy bien presentadas y nos hemos esmerado un año más”.
Los carteles, que mezclan toreros consagrados y jóvenes valores, buscan complacer al aficionado local. Aunque lamenta la ausencia de Álvaro Serrano, destaca el esfuerzo por premiar a quienes triunfan en la Comunidad de Madrid. Y hay buenas señales: el movimiento de abonos en Colmenar y Palencia muestra que la gente tiene ganas de volver a las plazas.
Para Zúñiga, el objetivo no es solo llenar tendidos, sino que los toreros puedan torear, que los toros embistan con nobleza y que la afición salga satisfecha. “Quiero que la gente se sienta orgullosa de su feria”, dice. Y con esa ilusión, Colmenar Viejo se prepara para vivir unos días en los que la emoción podría estar servida.


