Obras en la calle San Sebastián: más espacio para pasear y menos caos para aparcar
Quien circula a diario por la calle San Sebastián sabe que se trata de una de las vías con más actividad de Colmenar Viejo. Une el casco histórico con las zonas donde se concentra buena parte del movimiento urbano, y eso hace que miles de vecinos la crucen cada jornada caminando, en coche o en autobús. Precisamente por eso, el Ayuntamiento ha anunciado una remodelación integral de este tramo que promete cambiar su aspecto por completo.
Las actuaciones se centrarán en el tramo que va desde la plaza de la Constitución hasta la glorieta conocida como «El Yiyo», y contarán con un presupuesto de 1.648.725,43 euros. El plazo de ejecución estimado es de cinco meses, lo que la convierte en una de las intervenciones urbanas más ambiciosas que se recuerdan en esta parte del municipio.
¿Qué va a cambiar exactamente?
La reforma parte de un problema conocido por cualquiera que haya intentado aparcar o cruzar la calzada en horas punta: el estacionamiento desordenado, que estrecha el paso de peatones y complica la circulación. Para atajarlo, el proyecto reorganiza las plazas de aparcamiento público, incorpora dársenas específicas para autobuses y habilita áreas reservadas a la carga y descarga de mercancías.
Felipe Mansilla Nogales, quinto teniente de alcalde y concejal de Calidad y Mantenimiento de la Ciudad, ha defendido la actuación recordando que esta vía es una arteria esencial que articula la vida diaria del municipio y enlaza el casco histórico con las áreas de mayor intensidad urbana. Según ha trasladado el edil, la intervención servirá para ordenar y modernizar el entorno, mejorar tanto el tráfico rodado como el peatonal y poner fin al aparcamiento indiscriminado mediante unas dársenas y zonas de carga y descarga bien configuradas.
Más allá de la ordenación del tráfico, el viario sufrirá una transformación de fondo. Las aceras se ampliarán y se renovarán por completo, se ajustarán los bordillos y se redefinirán los vados que dan acceso a las viviendas. Este último punto es especialmente importante para los residentes del tramo que entran y salen de sus garajes o utilizan entradas particulares.
Más accesible, más verde
Otro de los pilares del proyecto es la eliminación de barreras arquitectónicas. Hoy, distintos obstáculos dificultan el tránsito de personas con movilidad reducida, de familias con cochecitos o de cualquiera que quiera caminar con comodidad. La meta es lograr un itinerario peatonal continuo y accesible de un extremo a otro del tramo reformado.
El asfalto y las aceras no serán los únicos protagonistas. La calle ganará vegetación y color con parterres ajardinados, plantaciones florales y setos decorativos instalados en los alcorques. Para que estas zonas verdes se mantengan en buen estado, se renovará también la red de riego.
Además, se pondrán al día elementos que forman parte del paisaje cotidiano: el alumbrado público, la red de saneamiento, la señalización viaria y el mobiliario urbano se actualizarán dentro del mismo proyecto, con la intención de dejar toda la vía completamente renovada.
¿Cómo afectará a los vecinos?
Una obra de esta envergadura, con cinco meses de duración prevista, obligará a adaptarse a quienes residen o trabajan en la zona. Desde el blog recomendamos planificar los desplazamientos por la zona durante los trabajos y prestar atención a la señalización que se instale, especialmente en lo relativo a los cambios de aparcamiento y al acceso a los garajes.
El resultado final, si el proyecto se cumple como está planteado, será una calle más amplia para caminar, mejor ordenada para el tráfico y con un aspecto mucho más cuidado. Una transformación que afecta a uno de los puntos neurálgicos de Colmenar Viejo y que, a medio plazo, debería traducirse en un día a día más cómodo para todos los que transitan por ella.


